Livistona lanuginosa - Palma lanosa en el Parque de la Paloma
Datos básicos:
Familia: Arecaceae
Tipo de planta: Palmera perennifolia de abanico, propia de climas tropicales estacionalmente secos.
Porte: Tronco único. En la base puede conservar restos de pecíolos y fibras foliares persistentes.
Interés principal: Ornamental y de conservación, por ser una de las palmeras australianas más amenazadas.
Etimología:
Livistona, en honor a Patrick Murray, barón de Livingston, promotor del Real Jardín Botánico de Edimburgo.
lanuginosa, del latín lanugo, significa “lanosa” o “cubierta de pelusa”, por las brácteas densamente lanosas de sus inflorescencias.
Origen geográfico:
Endémica de Queensland, en el noreste de Australia.
Descripción:
Tamaño:
Hasta 18 m de altura.
Hojas:
Grandes, costapalmadas y casi circulares, coriáceas, de color verde grisáceo claro, con aspecto ceroso.
Flores:
Pequeñas, solitarias o en pares, de color crema a amarillo, en inflorescencias que no sobresalen de la copa. Los restos lanosos proceden de las brácteas de la inflorescencia.
Frutos:
Produce drupas globosas, relativamente grandes, de color pardo púrpura a negro al madurar. A veces se aprecian manchas blancas en su superficie.
Presencia en el Parque de la Paloma:
Localización en el Plano General:
Zonas ...................
Geolocalización aproximada:
36.5926, -4.5319
Usos y curiosidades:
Usos tradicionales:
Ornamental muy limitado, pues se cultiva raramente fuera de Australia.
Curiosidades
En el norte australiano forma parte de paisajes con radiación solar intensa durante gran parte del año. Para protegerse del sobrecalentamiento y la pérdida excesiva de agua, las hojas jóvenes presentan un recubrimiento de pelos finos, de aspecto lanoso, que cumple una función protectora clave. Esta capa reduce la transpiración, refleja parte de la radiación solar y ayuda a mantener la superficie foliar a una temperatura más baja, evitando daños causados por una exposición prolongada al sol.
Este mismo recubrimiento resulta especialmente útil en ecosistemas donde los incendios de sabana son frecuentes. Durante el paso rápido del fuego, la capa lanosa retiene aire y actúa como un aislante térmico, amortiguando el efecto del calor sobre los tejidos vivos. Sin embargo, su papel más importante se manifiesta después del incendio, cuando el ambiente queda seco y sin protección vegetal. Al limitar la pérdida de agua, esta cubierta ayuda a las hojas jóvenes a conservar la humedad y a resistir el fuerte estrés hídrico posterior, que a menudo resulta más perjudicial para la planta que el propio fuego.
Se estima que quedan menos de 1000 individuos maduros en la naturaleza, todos en propiedades privadas.